La sensibilidad es la clave para abrir tu alma a las propuestas de Dios

Está claro que la Iglesia Católica pasa por momentos difíciles. Y es algo que nos afecta a todos los que somos altavoces de la Buena Noticia. Como agente de evangelización puedes ayudar a hacer frente a los grandes retos

¿Cómo? Generando y extendiendo un modo especial y ordenado de percibir y sentir

Si no aprendes a gestionar tus sentidos, sensaciones, emociones y sentimientos, o tu forma de relacionarte con los de los demás, ¿cómo entenderás  lo que otros necesitan de ti? ¿Cómo vas a descubrir la presencia de Dios en tu día a día

Empecemos por lo básico: no puedes discernir si antes no has descubierto tu propia sensibilidad.

Una guía con la que cualquier laico, persona casada, presbítero o religioso/a podrá descubrir que:

1- LA SENSIBILIDAD ES FUENTE INAGOTABLE DE FE

La sensibilidad que se pone en valor en la vida del creyente permite aprender a ver, sentir, tocar y desear a Dios y a percibir la propia sensibilidad de Dios.

2- PUEDES EDUCAR TU SENSIBILIDAD

Descubre un método para examinar tus  sentidos, sensaciones, emociones, sentimientos y deseos desde la sensibilidad de Jesús.

3- DESDE LA SENSIBILIDAD DE DIOS, PUEDES DISCERNIR SUS PROPUESTAS

Se trata de buscar a Dios en todas partes, empezando por tu propio corazón, 

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Cuéntanos tus intereses

«Quien no asume seriamente la responsabilidad de formar su propia sensibilidad se encontrará, antes o después, ignorándola o no sabiendo cómo  gestionar sentimientos o impulsos, y sufriendo, en consecuencia, la llamada «dictadura de los sentimientos», es decir, no será libre de dirigir esta valiosa energía o este rico mundo interior según sus ideales  de vida o su identidad»

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